Le decían algunas personas que si se había levantado con el pie izquierdo, pues la notaban marchitada como una flor que decae, y al final muere. Pero sí, podía ser que se hubiera levantado con ese pie, pero la razón de ello era que el pie derecho lo había perdido, no lo encontraba, por eso no sólo era aquel día cuando despertaba con el izquierdo.
Al igual que ese pie derecho, había perdido muchas otras cosas. Su sentido orientativo anteriormente estaba confuso, pero en ese tiempo, estaba perdido, andaba sin rumbo. Ella andaba por un camino, lleno de curvas, de piedras, flores marchitadas... y en ese camino, el cielo estaba nublado y llovía, pues ya las nubes no aguantaban más el peso del agua evaporada. Lo mismo le pasaba a ella en sus ojos, lloraba porque su corazón no aguantaba más el dolor, porque había sido fuerte durante mucho tiempo...
Ella se encontraba buscando una salida de ese camino lluvioso, buscaba un camino donde viera un rayo de sol, pues eso significaría que había encontrado un camino soleado, donde poder vivir bien, al menos, durante un tiempo.

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