viernes, 18 de noviembre de 2011

Totales.

La gente habla de totales, de siempres de todos, de nadas , de nuncas, de jamases, de imposibles, ... hablan de aspectos totales, que ocupan todo, de avariciosos totales.
Cuando una persona dice un siempre, el siempre tiene carácter de futuro, porque es algo que todavía no ha venido, es algo que no has visto, que no sabes, que en teoría ''se supone''. Pues bien, por este motivo, no es totalmente verdad ese siempre, y por tanto, pierde el significado entero.
Lo mismo pasa con un nunca, ya que no se sabe y tiene el mismo carácter de futuro. Pero es que eso también pasa con el todo, el nada, el jamás... son palabras totales, palabras que expresan una totalidad, una enteridad, algo completo, y es que esas cosas, tienen un aspecto que de algún modo en la mayoría de las veces contradice al significado que tienen esas palabras de por sí mismas. 
Por tanto, una totalidad, es muy difícil de llenar, de cumplir y sobretodo de vivir para verla...
Deberíamos hablar con mayorías y no, con totalidades, si es que queremos decir la verdad, y no dar argumentos falsos, ¿no es así?
Y entonces, ¿por qué razón usamos la totalidad? Simplemente, a las personas nos gusta ver el lado positivo de las cosas, nos gusta saber y asegurar las cosas que se cumplan, que sean de entera cumplición, y eso lo conseguimos un poco por parte de unas simples palabras, como siempre y todo, por ejemplo. Las mayorías implican una duda implícita en ellas, y no queremos hacer dudar a quien va dirigido lo que decimos, por eso, pasamos de las mayorías para usar las totalidades, aunque simplemente debemos saber, que no son ciertas ''mayoritariamente''.
Brindemos por la totalidad, que muchas veces lleva la alegría :)

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