Y llegar cada día a casa, y la misma historia. Llegar y ver el mismo panorama de cada día. Llegar y no dejar de sorprenderte de lo mucho que pueden cambiar las cosas de un momento a otro, de un día para otro, de un segundo a otro...
Dicen que, al final, una se acostumbra, ¿no? Pues yo creo que esta afirmación es un tanto falsa, al menos respecto a algunos aspectos como es este. Pues a un ambiente tan ''anormal'', revolucionario, desesperante, impontente y miles de adjetivos pragmáticamente parecidos, nunca puede estarse acostumbrada, porque es un ambiente negativo, y a algo negativo, no se acostumbra alguien, simplemente puede tenerlo asumido, pero no superado.
Aunque la gente también habla y dice, que no hay mal que para bien no venga, o que dentro de todo mal hay un bien y viceversa. En esto puede que tengan razón, dentro de este ''infierno ambiental'' hay una luz, una luz muy blanca y bella, que se ve en el centro de ese espacio...
Sí, esa luz tan bonita, tan alegre, risueña y buena. Alguien tan increíblemente increíble que sigue ahí cada día aguantando los berrinches de los demás. Toda una vida dedicada a los demás. Sí, ella es. Lo único que motiva al llegar a casa, la fuente de inspiración diaria, las ganas de vivir, las ganas de pasar por esa puerta, las ganas de bajar del vehículo o de simplemente llegar a la acera... ella es el verdadero motivo que me empuja a avanzar estas barreras físicas y ambientales...
Porque es abrir la puerta, o simplemente asomarme a la ventana, y ver su mirada, esa mirada que me abre el corazón, esa mirada que me llena el corazón, esa mirada que reboza amor, lo abre y lo llena de él. Es simplemente observarla, cruzarnos las miradas y lanzar una mirada de amor, una mirada cómplice... porque aunque a veces olvide la función de aquellos quienes la rodean, la mía respecto a ella siempre permanece, es eterna, dura y lo hará siempre, siempre la recuerda, y me siento orgullosa, especial, diferente respecto a los demás... y no sólo existe este aspecto por el que me enorgullezca, sino por miles más...
También, muchas veces deja de depositar su confianza en los demás a causa de sus manías únicas y bien conocidas por mí, pero a pesar de todo esto, la confianza en mí no la pierde, esa también permanece, dura, y lo hará. En este aspecto, aquello que algún filósofo dijo alguna vez de que ''todo fluye, todo cambia, y nada permanece'', es falso, falso aplicarlo a la totalidad, pues he aquí, una muestra de que no varían todas las cosas, y no lo harán, estoy segura.
A pesar de recordarme y tenerme presente en cada instante, al igual que yo a ella, por supuesto, ahora me ve, me ve cuando anda, la acompaño a cada paso que da, aunque antes lo hacía y lo sigo haciendo de la misma forma, ahora, además, la sigo en figura, me ve, se ríe, se alegra, y estas acciones en ella son recíprocas conmigo, porque sus alegrías son las mías y sus penas, son las mías, ya que estoy y lo seguiré haciendo siempre a su lado.
Además, la primera, la primera de todas, desde mi punto de vista y desde el suyo también. La primera respecto a este mundo de miles de personas, la cumbre de la vida. Y es que, el mismo nombre también y hasta el apellido, somos una, como aquella canción que dice ''dos en uno, y uno en dos''.
Me gustaría poder y tener la capacidad de seguir describiendo a esta bellísima persona, pero me siento incapaz, no tengo el suficiente lenguaje ni la más mínima capacidad como para conseguirlo, ya que aunque lo intentara, mi lenguaje siempre quedaría en un nivel inferior respecto a la realidad, porque ella es algo superior, o como las dos hemos hablado muchas veces, sobrenatural.
Y es que, hemos acordado muchas cosas, hemos pactado la vida juntas, como hemos jurado todo. Ella siempre reza por mí, se acuerda de esta tarea, sin necesidad de recuerdo externo, por mi. Pues bien, las dos hemos acordado muchas cosas, seguiremos juntas al menos hasta sus dos cientos dos años, ya que lo hemos pactado, pero esto aunque imposible de creer, lo será verdad, porque además, también pactamos curarle, yo lo haré, yo le devolveré su vida ''normal'' y juntas emprenderemos esos ciento veintiún años restantes mínimos, sí, lo haremos. Y yo conseguiré mi objetivo, porque como muchas frases enseñadas por ella, la de ''de lo moreno sale lo bueno y de lo blanco sale lo fallado'', esta frase, la verdad, no sé si es verdad, pero para mí lo es, porque ella lo dice, y sí, según ella la morena guapa lo conseguirá, la curará.
¿Y que sería de mi vida sin sus sonrisas? ¿Y qué sería mi día a día sin abrir la puerta de abajo? ¿Y qué sería de mí sin ella? Ella sabe, que la quiero más que a mi vida, la primera, más que a nadie, lo sabe, al igual que yo se que de su parte viene lo mismo. Por encima de todo, siempre está ahí y le doy gracias a la vida.
¡La quiero, la quiero, y no poco! ¡Hasta el infinito, y más alla!
O como bien diría ella, ''no ni han!'' (L)
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